Jueves, Septiembre 09, 2010
   
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Nosotros

El Ejecutivo de LADU actualmente está formado por 10 Presbíteros, el Presidente, el Secretario y el Tesorero. Estos hermanos son Ministros Ordenados del Concilio que han sido votados democráticamente por la Asamblea para desempeñar su función, que es velar por el mejor funcionamiento de la Iglesia a nivel Nacional, y representar al Concilio uruguayo en las Asambleas internacionales.

Los miembros del ejecutivo se reúnen regularmente para evaluar y tratar los temas que le atañen. La Asamblea elige quienes desempeñarán esta responsabilidad cada dos años, siendo electivos aquellos que tengan un buen testimonio como cristianos y ministros de Cristo; personas sin tacha en su porte, que puedan cumplir con la responsabilidad que se les encomienda.

 

La Biblia es nuestra regla toda suficiente para la fe y la práctica. Esta declaración de Verdades Fundamentales se presenta solamente como la base de nuestra confraternidad (para que todos hablemos la misma cosa, 1 Corintios 1:10; Hechos 2:42).


A. La inspiración de las Escrituras.

Las Escrituras, tanto el Antiguo como el Nuevo Testamento, son inspiradas verbalmente por Dios y son la revelación de Dios al hombre, la regla infalible de autoridad sobre la fe y la conducta.  (2 Timoteo 3:15-17; 1 Tesalonicenses 2:13; 2 Pedro 1:21).  A la Biblia no se le puede agregar ni quitar.  (1 Pedro 1:25; Apocalipsis 22:18,19).

B. El único Dios Verdadero.

El único Dios verdadero se ha revelado a si mismo como el “Yo Soy”, eterno y auto-existente, Creador de los cielos y la tierra y el Redentor de la humanidad.  Además, se ha revelado como personificando los principios de relación y asociación como El Padre, El Hijo y El Espíritu Santo (Deuteronomio 6:4, Isaías 43:10,11; Mateo 28:19; Lucas 3:32)

C. La deidad del Señor Jesucristo.

El Señor Jesucristo es el eterno Hijo de Dios.  Las Escrituras declaran:

1. Su nacimiento virginal (Mateo 1:23; Lucas 1:31,35)

2. Su vida inmaculada (Hebreos 7:26; 1 Pedro 2:22).

3. Sus milagros (Hechos 2.22, 10:38)

4. Su obra sustitutiva en la cruz (1 Corintios 15:3, 2 Corintios 5:21)

5. Su resurrección corporal de entre los muertos (Mateo 28:6; Lucas 24:39; 1 Corintios 15:4)

6. Su exaltación a la diestra de Dios (Hechos 1:9,11; 2:33; Filipenses 2:9-11; Hebreos 1:3).

D. La caída del hombre.

El hombre fue creado bueno y recto; pues Dios dijo, “Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza”.  Mas el hombre cayó por la trasgresión voluntaria y por lo tanto incurrió no solamente la muerte física, sino también la muerte espiritual, que es la separación de Dios (Génesis 1:26-27:3:6; Romanos 5:12-19).

E. La Salvación del hombre.

La única esperanza de redención para el hombre es por medio de la sangre derramada por Jesucristo el Hijo de Dios.

1. Las condiciones para la salvación. La salvación se recibe por medio del arrepentimiento hacia Dios y la fe en el Señor Jesucristo.  Por medio del lavado de la regeneración y la renovación del Espíritu Santo, siendo justificado por gracia por medio de la fe, el hombre llega a ser heredero de Dios según la esperanza de vida eterna (Lucas 24:47; Juan 3:3; Romanos 10:13-15; Efesios 2:8; Tito 2:11; 3:5-7)

2. Las evidencias de la salvación. La evidencia interna de la salvación es el testimonio del Espíritu Santo (Romanos 8:16).  La evidencia externa a la vista de todos es una vida de rectitud y santidad verdadera (Efesios 4:24; Tito 2:12).

F. Las ordenanzas de la Iglesia.

1. El Bautismo en Agua.

La ordenanza del bautismo por inmersión es un mandato de las Escrituras.  Han de ser bautizados todos los que se arrepienten y creen en Cristo como Señor y Salvador.  Así, ellos declaran al mundo que han muerto con Cristo y que ya se han levantado con El para andar en nueva vida (Mateo 28:19; Marcos 16:16; Hechos 10:47,48; Romanos 6:4).

2. La Santa Cena.

La Cena del Señor, que consiste en los elementos del pan y el fruto de la vid, es el símbolo de que participamos de la naturaleza divina de nuestro Señor Jesucristo (2 Pedro 1:4); un acto conmemorativo de sus sufrimientos y muerte (1 Corintios 11:26); y una profecía de la segunda venida de Cristo (1 Corintios 11:26); y es mandato a todos los creyentes “¡Hasta que El venga!”

G. El Bautismo en el Espíritu Santo.

Todos los creyentes pueden recibir y deben esperar ardientemente y buscar fervientemente la promesa del Padre, el bautismo en el Espíritu Santo y fuego, según el mandamiento de nuestro Señor Jesucristo.  Esta era la experiencia normal de todos en la Iglesia primitiva.  Con ella vienen el revestimiento de poder para la vida y el servicio, el otorgamiento de los dones y el uso de ellos en la obra del ministerio (Lucas 24:49; Hechos 1:4,8; 1 Corintios 12:1-31).  Esta experiencia es distinta a la experiencia del nuevo nacimiento (Hechos 8:12-17; 10:44-46; 11:14-16; 15:7-9).  Con el bautismo en el Espíritu Santo vienen también  las experiencias  de la plenitud del Espíritu (Juan 7:37-39; Hechos 4:8), una reverencia profunda hacia Dios (Hechos 2:42; Hebreos 12:28), una consagración a Dios y una dedicación mas intensa a su obra (Hechos 2:42), y un amor más activo para con Cristo, por su Palabra, y por los perdidos (Marcos 16:20).

H. La evidencia física e inicial del Bautismo en el Espíritu Santo

El bautismo de los creyentes en el Espíritu Santo se evidencia por medio de la señal física inicial de hablar en lenguas nuevas como el Espíritu Santo les da que hablen (Hechos 2.4).  El hablar en lenguas en este caso es igual en esencia al don de lenguas (1 Corintios 12:4-10,18), pero es diferente en propósito y uso.

I. La Santificación.

La santificación es un acto de separación del mal, y de dedicación a Dios (Romanos 12:1,2; 1 Tesalonicenses5:23; Hebreos 13:12).  Las Escrituras enseñan acerca de una vida de “santidad sin la cual nadie verá al Señor” (Hebreos 12:14).  Por el poder del Espíritu Santo somos capaces de obedecer el mandamiento “Sed santos, porque yo soy santo” (1 Pedro 1:15,16).

Se realiza la santificación en el creyente por el reconocimiento de su identificación con Cristo en su mente y resurrección, y por fe considerando diariamente la verdad de esta unión, y ofreciendo cada habilidad continuamente al dominio del Espíritu Santo (Romanos 6:1-11,13; 8:1,2,13; Gálatas 2:20; Filipenses 2:12,13; 1 Pedro 1:5).

J. La Iglesia y su misión.

1. La Iglesia de Cristo es un pueblo:

a. Redimida por la sangre de Cristo. Efesios. 1:7.

b. Separada del mundo. 2 Corintios 6:16-18.

c. Que cree en el Santo Evangelio. Juan 20:31.

d. Que practica los preceptos cristianos. Tito 2:11-14.

2. La Naturaleza Espiritual de la Iglesia. Las figuras usadas para la Iglesia, revelan su naturaleza espiritual.

a. Un cuerpo. Efesios 1:22-23.

i.  Cristo es la Cabeza del Cuerpo. Efesios 1:22 y 5:23

ii. Los creyentes son los miembros del cuerpo. 1 Corintios 12:12 y 27. Este símbolo hace destacar, primero la esencial relación espiritual que existe entre Cristo y el creyente y también de un creyente a otro y, segundo, que la autoridad espiritual de la Iglesia reside en Cristo y no es una persona intermediaria en la tierra.  Sin embargo, el ministerio del Evangelio se efectúa por seres humanos guiados e inspirados por el Espíritu Santo.  Efesios 4:11-16.

b. Un edificio o un templo. 1 Corintios 3:6,16.

i. Cristo es el fundamento y la "piedra principal" del  ángulo. 1 Pedro 2:6,7.

ii. Los apóstoles y profetas forman parte del fundamento juntamente con Cristo. Efesios 2:20-22.

iii. Los creyentes son piedras vivas que se usan en la construcción del templo espiritual. 1 Pedro 2:5.

Este símbolo establece:

i. Cristo es la Roca en que está fundada la  Iglesia.

ii. Que es un error enseñar que la Iglesia está fundada sobre Pedro cuando él era uno de los apóstoles y como tal no era más que una parte del fundamento juntamente con los demás. Efesios 2:20.

iii. Enseña que Dios mora en la Iglesia o sea el templo espiritual, para guiarla y bendecirla. Efesios 2:21_22 y Mateo 18:19,20.

c. La Vid Verdadera. Juan 15:1,2.

i. Cristo y el creyente participan de la misma vida espiritual así como el pámpano recibe savia del tronco de la vid. 2 Pedro 1:4.

ii. El creyente como pámpano debe llevar fruto. Juan.15:16

iii. Dios el Labrador, limpiará a todo creyente que lleva fruto para que lleve más fruto. Hebreos 12:5,6,11.

Esta figura nos enseña, primero, que el creyente es partícipe de la naturaleza divina que le imparte fe, gracia, amor y valor; segundo, que todos deben esforzarse por traer almas a Cristo; y tercero, que Dios, cual padre de familia, practica castigo disciplinario en sus hijos, a fin de encaminarlos en santidad y en servicio fructífero.

3. La condición para ser parte de la  Iglesia: La condición primordial para ser parte de la Iglesia es la Regeneración. Juan 3:3-5.

a. Por medio de la fe en Jesucristo y en los méritos de Su Sangre que limpia   de todo pecado (Juan 14:6; 3:16; Hechos 16:31; Efesios 1; Juan 1:7-9).

b. Mediante un verdadero arrepentimiento Hechos 2:38; Mateo 9:13. Este arrepentimiento consiste en la confesión de los pecados a Dios; 1 Juan.1:10 y en abandonarlos Juan.8:11 y 5:14 y Proverbios 28:13.

c. La confesión pública de fe en Jesús. Romanos 10:9,10; Marcos 8:38.

4. La Misión o la Obra de la Iglesia en la tierra:

a. Predicar el Evangelio a toda criatura (Mateo 28:19,20; 1 Pedro 2:9,10).

b. Mantener una norma de santidad y de justicia delante del mundo (Efesios 5:25-27; Mateo 5:13-16).

5. El sostén financiero de la Obra de la Iglesia en la tierra.

No se necesitan fondos monetarios para comprar la salvación de las almas ni para pagar a Dios por las bendiciones espirituales que de El provienen. Isaías 55:1,2; Mateo 10:8.  Se necesitan fondos para sufragar los gastos que ocasionan el ministerio y el avance de la Iglesia sobre la redondez de la tierra.

El sostén financiero de la Iglesia se provee por los mismos miembros de ella.  Esto es muy natural, porque son ellos los que tienen mayor interés en que la Iglesia cumpla su misión en la tierra.  1 Pedro 2:9,10. La porción básica que se debe consagrar a la obra de Dios de parte de cada creyente es la décima parte de todas sus ganancias.  Las ofrendas que se darán serán aparte de los diezmos.

La consagración de los diezmos para el servicio de Dios en la tierra ha sido practicada por los fieles varones de Dios en los tres períodos principales cubiertos por la historia Bíblica.

a. El período de los Patriarcas.  Los patriarcas, siglos antes de que Moisés recibiera la ley pagaban diezmos para sostener el culto a Jehová. Abraham, Génesis14:18_20; Hebreos 7:4.  Jacob, Génesis 28:22.

b. Ell período de la Ley de Moisés. Esta misma práctica se encuentra establecida por fuerza de la ley en el culto  judaico. Levítico 27:30-34.  Y era de tal importancia, que Dios pronunció bendición por su fiel cumplimiento y maldiciones por faltar a El.  Malaquías 3:8-10.

c. El período de la Iglesia Apostólica. La Iglesia de Cristo no está sujeta a la ley de Moisés (San Lucas 16:16; Romanos 6:14).  El Apóstol pablo nos dejó enseñanza en cuanto a cómo obtener los recursos para el sostenimiento y extensión del Reino de Dios (1 Corintios 9:7-14; 1 Corintios 161-2).  ¿Cuál fue el sistema para proveer de fondos a su ministerio?, de la misma manera que los levitas del Antiguo Testamento en el templo (vs.14). ¿Cómo se sostenían los levitas? (Números 18:21).  También Jesús habló del diezmo (San Mateo 23:23).  La versión parafraseada de  la Liga Bíblica Mundial dice “¡Ay de Uds. Fariseos y escribas hipócritas!  Porque diezman hasta la última hojita de la menta del jardín y se olvidan de lo más importante, que es tener justicia, misericordia y fe.  Si, hay que diezmar, pero no se puede dejar a un lado lo que es aún más importante”.  En San Marcos 12:17 Jesús respondió a los fariseos y herodianos acerca de un asunto explícito de dinero “Dad al César lo que es de César, y a Dios lo que es de Dios”.  Del César eran los impuestos, y de Dios ¿qué era?

d. Es de grandísima importancia fijarse en la diferencia entre el sistema de diezmar practicado por los israelitas y  el practicado en la Iglesia Cristiana.  Los israelitas lo hacían por fuerza de ley mientras que los creyentes en Jesucristo lo hacen por el impulso de la gracia de Dios en el corazón. 2 Corintios 9:7, 8.  La ley de recompensa que rige en esta dispensación de   Gracia, es la que se halla en 2 Corintios 9:6.

e. El capítulo 8 de 2 Corintios trata de la generosidad.  El versículo 2 nos cuenta de los hermanos de Macedonia (los filipenses) en medio de gran tribulación económica daban con generosidad para la obra de Dios (Filipenses 4:14-19).  El versículo 7, volviendo a Corintios, nos hace ver que así como abundamos en dones, virtudes y ministerios, debemos abundar en generosidad.  Los versículos 13 y 14 se refieren a un sistema de contribución justo donde cada uno contribuye en forma proporcional a su condición económica.  Ponga atención a los términos “holgura”, “estrechez” e “igualdad”.  El plan del diezmo instituido por Dios encuadra perfectamente en estos principios bíblicos.

K. La Sanidad Divina.

a. La sanidad divina es una parte íntegra del evangelio.  La liberación de la enfermedad está provista en la Expiación, y es el privilegio de todos los creyentes (Isaías 53:4,5; Mateo 8:16,17; Santiago 5:14-16).

b. Cristo sanaba a los que a El acudían (Mateo 8:16,17)

c. Dios es nuestro Sanador (Éxodo 15:26)

d. El don de sanidad es impartido por el Espíritu Santo (1 Corintios 12:9).

No se censura al creyente que busca ayuda médica cuando a él le parezca que su fe no es suficiente para el milagro de sanidad.  El punto principal es poner la confianza en Dios en todo caso de enfermedad.

L. La Bendita Esperanza.

La resurrección de los que durmieron en Cristo y su traslado juntos con los que viven y permanecen hasta la venida del Señor es la esperanza bendita e inminente de la Iglesia (1 Tesalonicenses 4:16,17; Romanos 8:23; Tito 2:13, 1 Corintios 15:51,52).

M. El Reino Milenial

La Segunda Venida de Cristo abarca el rapto de los santos, que es nuestra bendita esperanza, seguido por el retorno visible de Cristo con sus santos para reinar sobre la tierra por mil años (Zacarías 14.5; Mateo 24:27,30; Apocalipsis 1:7;19:11-14; 20:1-6).  Este Reino Milenial traerá la salvación de la nación de Israel (Ezequiel 37:21,22; Sofonías 3:19,20; Romanos 11:26,27) y el establecimiento de la paz universal (Isaías 11:6-9; Salmos 72:3-8; Miqueas 4:3,4).

N. El Juicio Final.

Habrá un juicio final en el cual los muertos malvados serán levantados  y juzgados de acuerdo a sus obras.  El que no se encuentre inscrito en el Libro de la Vida, será consignado al castigo eterno en el lago que arde con fuego y azufre, junto con el diablo y sus ángeles, la bestia y el falso profeta que es la segunda muerte (Mateo 25:46; Marcos 9:43-48; Apocalipsis 19:20; 20:11-15: 21:8).

O. Los Cielos Nuevos y la Tierra Nueva.

“Nosotros esperamos, según sus promesas, cielos nuevos y tierra nueva, en los cuales mora la justicia” (2 Pedro 3:13; Apocalipsis 21,22).

 

 

 

 

Una proclama poderosa


Hace seis décadas que estamos difundiendo junto a otros cristianos este mensaje que dignifica al ser humano.
Este mensaje que eleva a la familia, a la mujer, este mensaje de respeto al anciano y de responsabilidad y atención al niño porque «de los tales es el reino de los cielos»
Este mensaje que nos dice que todo ser humano es redimible cuando se acerca a Dios. Por eso es que vamos con esta proclama aún a las cárceles.
Este mensaje que nos da fe y alivio, porque Dios todo lo puede. Por eso llevamos esta proclama de esperanza aún a aquellos para cuyos males la ciencia no tiene aún la solución.
Este mensaje que nos dice que podemos ser instrumentos en las manos de Dios para que nuestro mundo sea un mundo mejor. Por eso es que entre otras cosas, practicamos la ayuda mutua, no de un modo institucional sino personal, pues estas cosas las hacemos porque es parte de la vida cristiana.

TRABAJAMOS PARA LLEVAR A LOS URUGUAYOS A UNA MEJOR VIDA


En muchos aspectos hemos pasado más de cincuenta años trabajando en nuestro país de una manera silenciosa. Lo hemos hecho así porque no creemos en hacer las cosas para auto promocionarnos. Pero creemos haber contribuido en la medida de nuestras posibilidades a una mejora en la vida de muchos uruguayos y la historia confirma que todo aquel que pasó por alguna de nuestras iglesias, en cualquier parte del país, contó con nuestra ayuda siempre.
Es que nuestra membrecía está integrada por el mismo abanico de clases y niveles educativos de la sociedad uruguaya, por lo que entre nuestras filas hay trabajadores independientes y dependientes, empresarios, funcionarios públicos, educadores, universitarios, amas de casa, etc.
Así fue que llegamos a muchas familias al borde de la desintegración, a alcohólicos, drogadictos, delincuentes, enfermos física y psíquicamente y a tantos otros que sin necesidades tan críticas o apremiantes, de una u otra manera buscaban un motivo más profundo para sus vidas.
Por ello nuestro púlpito se ubicó en templos, plazas, baldíos, carpas, hospitales, cárceles, la mesa familiar, el ómnibus, la rueda de mate, en fin todo sitio que nos recibió.
Algunos necesitan llenar su soledad, encontrando una «familia» cristiana que les acompañe y les dé la oportunidad de sentirse útiles.
Tantos aún necesitan encontrar la esperanza de un horizonte nuevo a través de la fe, la felicidad de la paz interior mediante la reconciliación, y la alegría, esa alegría del vivir que los uruguayos estamos perdiendo y con la que Dios nos inunda.
¡Qué distinta es la vida cuando tenemos la bendición de Dios!
... Y podríamos agregar, ¡¡¡cuánta falta nos hace!!!
Puede que seas tú quien este buscándola.
Por eso es que te invitamos, para conocernos y para que juntos roguemos a Dios y oremos para que nuestro Uruguay cuente con el favor de Dios.

   

Los inicios


El 17 de mayo de 1946, en el vapor Cuba Victory, llegó a Uruguay desde los Estados Unidos el misionero Raymond De Vito.  Venía acompañado por su esposa Dorothy y su pequeña hija Judith de 5 años.  Esta familia había partido desde Houston, Texas con destino a Bs. As.
El hno. Raymond, mientras estaba en Estados Unidos, había sentido en primer lugar el llamado de ir a la India, pero debido a que ya era mayor para aprender el idioma, su segunda elección fue Argentina.
Durante el viaje que duró un mes, luego de mucha oración, el Señor les habló que debían venir a Uruguay.  Antes de llegar a nuestro país el barco estuvo detenido en Brasil.  Allí De Vito conoció a unos misioneros suecos que ministraban en aquel país.  Compartió con ellos su propósito de venir a nuestro país y ellos a su vez se lo comunicaron a Otto Nelson, que era el misionero sueco en aquí.
Cuando el barco llegó al puerto de Montevideo Otto Nelson estaba esperando a De Vito. Trató de convencerlo que no se quedara en Uruguay.  Según su criterio se vería muy mal que hubiera dos Asambleas trabajando en el mismo país.  El barco permaneció detenido una semana en Montevideo. Durante ese tiempo, debido a que los hnos. De Vito no conocían a nadie en Uruguay, vivieron en el barco.  Para el fin de semana establecieron contacto con un misionero norteamericano de nombre Ed Millar.  Este les ofreció hospedaje hasta que consiguieran un lugar donde vivir.  De Vito decidió entonces llamar a Otto Nelson y comunicarle que a menos que él se hiciera responsable delante de Dios por las almas de todos los uruguayos, se quedaría en Montevideo.  Parece que Nelson no aceptó tal responsabilidad porque De Vito se quedó en Uruguay.
La decisión estaba hecha, pero a De Vito le quedaban algunas dificultades.  No tenía visa para Uruguay, era sábado, y en aquel tiempo, los sábados las oficinas públicas abrían solamente por dos horas.  Cuando tuvo solucionado lo del hospedaje y la comunicación con Otto Nelson, ya eran casi las doce del mediodía y las oficinas estaban a punto de cerrar.  De Vito, sin embargo, milagrosamente consiguió que el cónsul le concediera la visa inmediatamente. Luego de esto entró corriendo al barco que estaba a punto de partir.
Ed Miller había llegado unos meses antes.  Alquiló una casa ubicada en la calle Jaime Cibils 2826.  Como era músico, violinista, abría el salón y tocaba el instrumento con el fin de atraer a las personas y luego predicarles.  Su intento no prosperó, y cuando conoció a De Vito, a pesar de no ser de las Asambleas, le traspasó el alquiler del salón y se fue a Bs. As.
Así obtuvo De Vito un lugar donde iniciar su ministerio. Se mudó a esta casa, e impulsado por su gran espíritu misionero vivió en ella por dos o tres años en forma muy rudimentaria.  El 13 de Julio de 1946 empezó con las reuniones.  Al principio el trabajo consistía en abrir el salón y predicar.  El primer asistente fue el dueño del salón, el señor Lorenzo Loinás. Este hermano fue el primer creyente con que contaron las Asambleas de Dios en el Uruguay.  Luego le siguieron Charles y Rosa Scarzella, y después se convirtió Alfredo Merens.  
Ya el primer día en que De Vito acudió a un comercio para adquirir sus víveres testificó, hablando muy dificultosamente el castellano, a la dueña del mismo.  Tiempo después esta señora, Esmeralda de Alonso, llegó a ser una de sus primeras convertidas y estuvo al frente de una iglesia en el barrio de Manga (Iglesia “Las Primicias” actualmente).  
La Sra. Alonso comenzó a entablar comunicación con los hermanos De Vito pues Dorothy le enseñaba inglés a su hija Buby. Además, la hermana De Vito enseñó inglés en el Instituto Crandon por seis meses.  Esto permitió que ella se pusiera en contacto con los la familia Merens, pues ambas hijas de la pareja (Judy y Amalia) asistían al mismo colegio. Alfredo Merens y su esposa también comenzaron a asistir a las reuniones y se convirtieron.
Adolfo Piriz trabajaba para la hermana Alonso.  Comenzaron a tener la Escuela Dominical los sábados para que Adolfo pudiera asistir, y al poco tiempo él se convirtió.  También tuvieron Escuela Dominical en la casa de María Benítez.
En abril de 1948 comenzó el programa “La voz de la verdad” en radio Carve de Montevideo.  Fue el único programa de las Asambleas de Dios, fuera de los Estados Unidos, que se mantuvo en el aire por más de 25 años.  Al principio el Mis. De Vito escribía los mensajes y pagaba a un locutor profesional, de la emisora, para que los leyera.
El comienzo de las Asambleas de Dios fue lento, duro y difícil. Adolfo Píriz, uno de los primeros convertidos, pastor y líder de este movimiento, lo expresa magistralmente en la revista El Embajador Uruguayo: “Cuando recuerdo aquella primera época pienso: Cuanto había que trabajar, con que amor, dedicación y paciencia, para poder ganar un alma! Más que ganar había que conquistar.  Luego, recién comenzaba el trabajo y eso que era nada más que uno.  Era la época en que el convertido pensaba que por la decisión hecha el agradecido tenía que ser el Señor.  Por lo tanto había que cuidarlo, o mejor dicho mimarlo.  En tiempos de frío, ponerles buenas estufas e invitarlo con un té caliente, en tiempos de calor, buenos ventiladores. Las reuniones no debían comenzar muy temprano, él tenía que ir a la playa.  Cuando el tiempo estaba bueno, para no perder contacto con este nuevo convertido, se necesitaba planear algún picnic o paseo.  Todo esto regado con lágrimas y mucha, muchísima oración a favor del alma nueva.”

Expansión de la obra


Además de predicar en el local de la calle Jaime Cibils, De Vito empezó a evangelizar en el barrio de Manga.  Comenzó con evangelismo personal casa por casa y luego inició predicaciones en una casa particular. Esa obra aún prosigue a través de una iglesia que ministra en ese barrio. Una de las primeras convertidas del misionero, la hermana Esmeralda de Alonso, fue la responsable de esta iglesia en sus comienzos.
En el año 1950 Raymond de Vito se fue de licencia a los Estados Unidos y desde Bs. As., el pastor de las Asambleas de Dios Lindolfo Calviño vino a sustituirlo. Durante el ministerio de Calviño la Iglesia creció bastante.  Muchos hermanos recibieron el bautismo en el Espíritu Santo.  En este período iniciaron las reuniones de jóvenes.  A fines de 1951 el hermano De Vito retornó de Estados Unidos y el pastor Calviño se trasladó a Florida con el fin de pastorear una nueva obra que se abrió en esa ciudad.
En el año 1951 empezó un proceso que llegó a ser muy significativo en el desarrollo de la obra de Las Asambleas de Dios.  Este acontecimiento que tuvo algo de singular, fue la inserción de los hermanos eslavos a las Asambleas.  Ese año Juan Butchik y su esposa Lidia se unieron definitivamente a las Asambleas de Dios.  Definitivamente porque el hermano Juan y su esposa desde el año 1949 empezaron a asistir a las reuniones en Jaime Cibils y comenzaron a ayudar en una obra en Progreso.
Los grupos pentecostales eslavos, establecidos en Paysandú y Young, fueron más bien étnicos, sin influenciar sobre personas que no eran de ascendencia rusa. La contribución a la iglesia pentecostal del Uruguay la hizo casi involuntariamente cuando algunos de sus jóvenes se fueron al Instituto Bíblico de Bs. As. Además, desde el año 1960, muchos jóvenes de esas iglesias rusas ingresaron al Instituto Bíblico Asambleas, en Montevideo, fundado por el misionero Pablo Puigh. De entre estos, por muchos años, surgieron la mayoría de los líderes de nuestra denominación, incluyendo los dos primeros superintendentes que no eran misioneros: Jorge Dagys y Elías Nikitchuk.
En 1954 se hace miembro de la iglesia de Jaime Cibils el hermano Jorge Dagys y su esposa Raquel y en el año 1960 el hermano Dagys es elegido pastor de esta primera iglesia de las Asambleas.
Posteriormente el Señor empezó a obrar en el interior del país.  Nuevas obras comenzaron a aparecer: En el año 1950 o 1951 el misionero Pablo Puigh con su esposa iniciaron una nueva congregación en Paysandú.  En el año 1955 Franklin y Helen Dumbar fundaron la iglesia de San José. En 1961, en la ciudad de Artigas, los hermanos Guilmor realizaron una campaña que alcanzó a 1500 personas.
Posteriormente los hermanos Jeffrey fundaron nuevas obras en Rosario, Melo y Minas. Desde los Estados Unidos vinieron los hermanos Gene Staples y esposa con el propósito de abrir nuevas obras.  En 1963 inician la iglesia en la ciudad de Colonia y en 1964 abren nuevas obras en las ciudades de Treinta y Tres y Durazno.
Al principio de la década del 60 entró en escena el evangelista Salvador Mairena. Este predicador está ligado con el crecimiento de todas las denominaciones pentecostales del Uruguay.
Otro ministro al que se le debe el crecimiento de las Asambleas de Dios en el Uruguay, fue el estadounidense Ricardo Jeffrey. No realizó muchas cruzadas en nuestro país pero casi todas las iglesias más grandes de la denominación fueron levantadas por él (En febrero a abril de 1964 realizó en Melo una campaña al aire libre, de salvación y sanidad divina.  Esta cruzada llegó a tener hasta 4300 personas en una sola noche). Un porcentaje muy alto de las iglesias de nuestro país (casi 80%) comenzaron a través de campañas, generalmente al aire libre, de salvación y sanidad divina. Si tenemos en cuenta este factor entenderemos por qué el ministerio de este hermano, como el de Mairena, fue tan importante.
Así las Asambleas de Dios siguieron extendiéndose. El 15 de diciembre de 1966 Antonio Giordano fundó la iglesia en la ciudad de Rivera. Varias iglesias se multiplicaron. La década de los ´60, hasta ahora, ha sido la más fructífera para las Asambleas.
Para el año 1974 las Asambleas de Dios tenían por delante un gran desafío: Hacer crecer la obra en Montevideo. Más de la mitad de la población uruguaya vivía en la capital. En Enero de 1975 a través de una campaña evangelística al aire libre, se fundó la iglesia en la Curva de Maroñas, una populosa zona montevideana.  
Al año siguiente, en Enero de 1976, con el apoyo financiero del fondo Buenas Nuevas, comenzaron en Montevideo cuatro campañas con el propósito de abrir otras tantas iglesias.  En un espacio de 2 años, seis nuevos pastores se unieron a quienes por años habían luchado en la capital uruguaya.
El 27 de enero de 1979 empieza una nueva iglesia en el Centro de Montevideo, para la que se  adquiere una propiedad para realizar la cruzada evangelística. Comienza con la obra el pastor Pedro Solís. Este hermano ya había sido el primer pastor en dos de las iglesias más grandes del interior del país.
Estos factores en conjunto invirtieron totalmente la situación.  Ahora las Asambleas de Dios no sólo crecían más rápido en Montevideo y su departamento circundante, Canelones, sino que la mayoría de las nuevas obras se abrían en esta zona.  Para Montevideo y tres departamentos vecinos, las Asambleas tenían un sólo distrito; que para Enero de 1989 se dividió en tres.

 

La personería jurídica


Los primeros pasos para obtener la Personería Jurídica se dieron en el año 1953, en la segunda Asamblea General de lo que en aquel entonces se llamó Unión de las Asambleas de Dios en el Uruguay, en la ciudad de Paysandú. Sin embargo esta se obtuvo recién el 5 de Setiembre de 1968, durante el período en que Jorge Dagys fue Superintendente. Desde entonces nuestra denominación está inscripta en el Ministerio de Educación y Cultura como la Asociación Civil “Concilio General de las Asambleas de Dios en el Uruguay”.

 

Actualmente El Concilio General de las Asambleas de Dios es la denominación evangélica más grande en Uruguay, estando presente en los diecinueve Departamentos y en casi todas las ciudades y pueblos del país, como en gran parte de los barrios de Montevideo. Contamos con tres Institutos Bíblicos (IBA, CEB, SIPO), más uno por extensión (IETE). Tenemos un centro de rehabilitación para drogadictos que atiende a varones, y otro para mujeres. Igualmente están en proceso de fundación dos hogares para niños desamparados. En varias partes del país funcionan comedores y merenderos donde atendemos a cientos de niños.

Estamos en el aire todas las madrugadas de 0 a 5 hs transmitiendo el programa «Sembrando en la Noche» por 1600 AM.
Trabajamos en confraternidad con Las Asambleas de Dios en  205 países. Tenemos misioneros uruguayos enviados oficialmente por nuestro Concilio en Lituania, España, Ecuador, Asia Central y Norte de África.

   

Actividades

  • ¡¡¡CALENDARIO NACIONAL 2010-2011!!!

    Todas las actividades del período...