Jueves, Septiembre 09, 2010
   
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Una proclama poderosa


Hace seis décadas que estamos difundiendo junto a otros cristianos este mensaje que dignifica al ser humano.
Este mensaje que eleva a la familia, a la mujer, este mensaje de respeto al anciano y de responsabilidad y atención al niño porque «de los tales es el reino de los cielos»
Este mensaje que nos dice que todo ser humano es redimible cuando se acerca a Dios. Por eso es que vamos con esta proclama aún a las cárceles.
Este mensaje que nos da fe y alivio, porque Dios todo lo puede. Por eso llevamos esta proclama de esperanza aún a aquellos para cuyos males la ciencia no tiene aún la solución.
Este mensaje que nos dice que podemos ser instrumentos en las manos de Dios para que nuestro mundo sea un mundo mejor. Por eso es que entre otras cosas, practicamos la ayuda mutua, no de un modo institucional sino personal, pues estas cosas las hacemos porque es parte de la vida cristiana.

TRABAJAMOS PARA LLEVAR A LOS URUGUAYOS A UNA MEJOR VIDA


En muchos aspectos hemos pasado más de cincuenta años trabajando en nuestro país de una manera silenciosa. Lo hemos hecho así porque no creemos en hacer las cosas para auto promocionarnos. Pero creemos haber contribuido en la medida de nuestras posibilidades a una mejora en la vida de muchos uruguayos y la historia confirma que todo aquel que pasó por alguna de nuestras iglesias, en cualquier parte del país, contó con nuestra ayuda siempre.
Es que nuestra membrecía está integrada por el mismo abanico de clases y niveles educativos de la sociedad uruguaya, por lo que entre nuestras filas hay trabajadores independientes y dependientes, empresarios, funcionarios públicos, educadores, universitarios, amas de casa, etc.
Así fue que llegamos a muchas familias al borde de la desintegración, a alcohólicos, drogadictos, delincuentes, enfermos física y psíquicamente y a tantos otros que sin necesidades tan críticas o apremiantes, de una u otra manera buscaban un motivo más profundo para sus vidas.
Por ello nuestro púlpito se ubicó en templos, plazas, baldíos, carpas, hospitales, cárceles, la mesa familiar, el ómnibus, la rueda de mate, en fin todo sitio que nos recibió.
Algunos necesitan llenar su soledad, encontrando una «familia» cristiana que les acompañe y les dé la oportunidad de sentirse útiles.
Tantos aún necesitan encontrar la esperanza de un horizonte nuevo a través de la fe, la felicidad de la paz interior mediante la reconciliación, y la alegría, esa alegría del vivir que los uruguayos estamos perdiendo y con la que Dios nos inunda.
¡Qué distinta es la vida cuando tenemos la bendición de Dios!
... Y podríamos agregar, ¡¡¡cuánta falta nos hace!!!
Puede que seas tú quien este buscándola.
Por eso es que te invitamos, para conocernos y para que juntos roguemos a Dios y oremos para que nuestro Uruguay cuente con el favor de Dios.

Actividades

  • ¡¡¡CALENDARIO NACIONAL 2010-2011!!!

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