Jueves, Septiembre 09, 2010
   
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Los inicios


El 17 de mayo de 1946, en el vapor Cuba Victory, llegó a Uruguay desde los Estados Unidos el misionero Raymond De Vito.  Venía acompañado por su esposa Dorothy y su pequeña hija Judith de 5 años.  Esta familia había partido desde Houston, Texas con destino a Bs. As.
El hno. Raymond, mientras estaba en Estados Unidos, había sentido en primer lugar el llamado de ir a la India, pero debido a que ya era mayor para aprender el idioma, su segunda elección fue Argentina.
Durante el viaje que duró un mes, luego de mucha oración, el Señor les habló que debían venir a Uruguay.  Antes de llegar a nuestro país el barco estuvo detenido en Brasil.  Allí De Vito conoció a unos misioneros suecos que ministraban en aquel país.  Compartió con ellos su propósito de venir a nuestro país y ellos a su vez se lo comunicaron a Otto Nelson, que era el misionero sueco en aquí.
Cuando el barco llegó al puerto de Montevideo Otto Nelson estaba esperando a De Vito. Trató de convencerlo que no se quedara en Uruguay.  Según su criterio se vería muy mal que hubiera dos Asambleas trabajando en el mismo país.  El barco permaneció detenido una semana en Montevideo. Durante ese tiempo, debido a que los hnos. De Vito no conocían a nadie en Uruguay, vivieron en el barco.  Para el fin de semana establecieron contacto con un misionero norteamericano de nombre Ed Millar.  Este les ofreció hospedaje hasta que consiguieran un lugar donde vivir.  De Vito decidió entonces llamar a Otto Nelson y comunicarle que a menos que él se hiciera responsable delante de Dios por las almas de todos los uruguayos, se quedaría en Montevideo.  Parece que Nelson no aceptó tal responsabilidad porque De Vito se quedó en Uruguay.
La decisión estaba hecha, pero a De Vito le quedaban algunas dificultades.  No tenía visa para Uruguay, era sábado, y en aquel tiempo, los sábados las oficinas públicas abrían solamente por dos horas.  Cuando tuvo solucionado lo del hospedaje y la comunicación con Otto Nelson, ya eran casi las doce del mediodía y las oficinas estaban a punto de cerrar.  De Vito, sin embargo, milagrosamente consiguió que el cónsul le concediera la visa inmediatamente. Luego de esto entró corriendo al barco que estaba a punto de partir.
Ed Miller había llegado unos meses antes.  Alquiló una casa ubicada en la calle Jaime Cibils 2826.  Como era músico, violinista, abría el salón y tocaba el instrumento con el fin de atraer a las personas y luego predicarles.  Su intento no prosperó, y cuando conoció a De Vito, a pesar de no ser de las Asambleas, le traspasó el alquiler del salón y se fue a Bs. As.
Así obtuvo De Vito un lugar donde iniciar su ministerio. Se mudó a esta casa, e impulsado por su gran espíritu misionero vivió en ella por dos o tres años en forma muy rudimentaria.  El 13 de Julio de 1946 empezó con las reuniones.  Al principio el trabajo consistía en abrir el salón y predicar.  El primer asistente fue el dueño del salón, el señor Lorenzo Loinás. Este hermano fue el primer creyente con que contaron las Asambleas de Dios en el Uruguay.  Luego le siguieron Charles y Rosa Scarzella, y después se convirtió Alfredo Merens.  
Ya el primer día en que De Vito acudió a un comercio para adquirir sus víveres testificó, hablando muy dificultosamente el castellano, a la dueña del mismo.  Tiempo después esta señora, Esmeralda de Alonso, llegó a ser una de sus primeras convertidas y estuvo al frente de una iglesia en el barrio de Manga (Iglesia “Las Primicias” actualmente).  
La Sra. Alonso comenzó a entablar comunicación con los hermanos De Vito pues Dorothy le enseñaba inglés a su hija Buby. Además, la hermana De Vito enseñó inglés en el Instituto Crandon por seis meses.  Esto permitió que ella se pusiera en contacto con los la familia Merens, pues ambas hijas de la pareja (Judy y Amalia) asistían al mismo colegio. Alfredo Merens y su esposa también comenzaron a asistir a las reuniones y se convirtieron.
Adolfo Piriz trabajaba para la hermana Alonso.  Comenzaron a tener la Escuela Dominical los sábados para que Adolfo pudiera asistir, y al poco tiempo él se convirtió.  También tuvieron Escuela Dominical en la casa de María Benítez.
En abril de 1948 comenzó el programa “La voz de la verdad” en radio Carve de Montevideo.  Fue el único programa de las Asambleas de Dios, fuera de los Estados Unidos, que se mantuvo en el aire por más de 25 años.  Al principio el Mis. De Vito escribía los mensajes y pagaba a un locutor profesional, de la emisora, para que los leyera.
El comienzo de las Asambleas de Dios fue lento, duro y difícil. Adolfo Píriz, uno de los primeros convertidos, pastor y líder de este movimiento, lo expresa magistralmente en la revista El Embajador Uruguayo: “Cuando recuerdo aquella primera época pienso: Cuanto había que trabajar, con que amor, dedicación y paciencia, para poder ganar un alma! Más que ganar había que conquistar.  Luego, recién comenzaba el trabajo y eso que era nada más que uno.  Era la época en que el convertido pensaba que por la decisión hecha el agradecido tenía que ser el Señor.  Por lo tanto había que cuidarlo, o mejor dicho mimarlo.  En tiempos de frío, ponerles buenas estufas e invitarlo con un té caliente, en tiempos de calor, buenos ventiladores. Las reuniones no debían comenzar muy temprano, él tenía que ir a la playa.  Cuando el tiempo estaba bueno, para no perder contacto con este nuevo convertido, se necesitaba planear algún picnic o paseo.  Todo esto regado con lágrimas y mucha, muchísima oración a favor del alma nueva.”

Expansión de la obra


Además de predicar en el local de la calle Jaime Cibils, De Vito empezó a evangelizar en el barrio de Manga.  Comenzó con evangelismo personal casa por casa y luego inició predicaciones en una casa particular. Esa obra aún prosigue a través de una iglesia que ministra en ese barrio. Una de las primeras convertidas del misionero, la hermana Esmeralda de Alonso, fue la responsable de esta iglesia en sus comienzos.
En el año 1950 Raymond de Vito se fue de licencia a los Estados Unidos y desde Bs. As., el pastor de las Asambleas de Dios Lindolfo Calviño vino a sustituirlo. Durante el ministerio de Calviño la Iglesia creció bastante.  Muchos hermanos recibieron el bautismo en el Espíritu Santo.  En este período iniciaron las reuniones de jóvenes.  A fines de 1951 el hermano De Vito retornó de Estados Unidos y el pastor Calviño se trasladó a Florida con el fin de pastorear una nueva obra que se abrió en esa ciudad.
En el año 1951 empezó un proceso que llegó a ser muy significativo en el desarrollo de la obra de Las Asambleas de Dios.  Este acontecimiento que tuvo algo de singular, fue la inserción de los hermanos eslavos a las Asambleas.  Ese año Juan Butchik y su esposa Lidia se unieron definitivamente a las Asambleas de Dios.  Definitivamente porque el hermano Juan y su esposa desde el año 1949 empezaron a asistir a las reuniones en Jaime Cibils y comenzaron a ayudar en una obra en Progreso.
Los grupos pentecostales eslavos, establecidos en Paysandú y Young, fueron más bien étnicos, sin influenciar sobre personas que no eran de ascendencia rusa. La contribución a la iglesia pentecostal del Uruguay la hizo casi involuntariamente cuando algunos de sus jóvenes se fueron al Instituto Bíblico de Bs. As. Además, desde el año 1960, muchos jóvenes de esas iglesias rusas ingresaron al Instituto Bíblico Asambleas, en Montevideo, fundado por el misionero Pablo Puigh. De entre estos, por muchos años, surgieron la mayoría de los líderes de nuestra denominación, incluyendo los dos primeros superintendentes que no eran misioneros: Jorge Dagys y Elías Nikitchuk.
En 1954 se hace miembro de la iglesia de Jaime Cibils el hermano Jorge Dagys y su esposa Raquel y en el año 1960 el hermano Dagys es elegido pastor de esta primera iglesia de las Asambleas.
Posteriormente el Señor empezó a obrar en el interior del país.  Nuevas obras comenzaron a aparecer: En el año 1950 o 1951 el misionero Pablo Puigh con su esposa iniciaron una nueva congregación en Paysandú.  En el año 1955 Franklin y Helen Dumbar fundaron la iglesia de San José. En 1961, en la ciudad de Artigas, los hermanos Guilmor realizaron una campaña que alcanzó a 1500 personas.
Posteriormente los hermanos Jeffrey fundaron nuevas obras en Rosario, Melo y Minas. Desde los Estados Unidos vinieron los hermanos Gene Staples y esposa con el propósito de abrir nuevas obras.  En 1963 inician la iglesia en la ciudad de Colonia y en 1964 abren nuevas obras en las ciudades de Treinta y Tres y Durazno.
Al principio de la década del 60 entró en escena el evangelista Salvador Mairena. Este predicador está ligado con el crecimiento de todas las denominaciones pentecostales del Uruguay.
Otro ministro al que se le debe el crecimiento de las Asambleas de Dios en el Uruguay, fue el estadounidense Ricardo Jeffrey. No realizó muchas cruzadas en nuestro país pero casi todas las iglesias más grandes de la denominación fueron levantadas por él (En febrero a abril de 1964 realizó en Melo una campaña al aire libre, de salvación y sanidad divina.  Esta cruzada llegó a tener hasta 4300 personas en una sola noche). Un porcentaje muy alto de las iglesias de nuestro país (casi 80%) comenzaron a través de campañas, generalmente al aire libre, de salvación y sanidad divina. Si tenemos en cuenta este factor entenderemos por qué el ministerio de este hermano, como el de Mairena, fue tan importante.
Así las Asambleas de Dios siguieron extendiéndose. El 15 de diciembre de 1966 Antonio Giordano fundó la iglesia en la ciudad de Rivera. Varias iglesias se multiplicaron. La década de los ´60, hasta ahora, ha sido la más fructífera para las Asambleas.
Para el año 1974 las Asambleas de Dios tenían por delante un gran desafío: Hacer crecer la obra en Montevideo. Más de la mitad de la población uruguaya vivía en la capital. En Enero de 1975 a través de una campaña evangelística al aire libre, se fundó la iglesia en la Curva de Maroñas, una populosa zona montevideana.  
Al año siguiente, en Enero de 1976, con el apoyo financiero del fondo Buenas Nuevas, comenzaron en Montevideo cuatro campañas con el propósito de abrir otras tantas iglesias.  En un espacio de 2 años, seis nuevos pastores se unieron a quienes por años habían luchado en la capital uruguaya.
El 27 de enero de 1979 empieza una nueva iglesia en el Centro de Montevideo, para la que se  adquiere una propiedad para realizar la cruzada evangelística. Comienza con la obra el pastor Pedro Solís. Este hermano ya había sido el primer pastor en dos de las iglesias más grandes del interior del país.
Estos factores en conjunto invirtieron totalmente la situación.  Ahora las Asambleas de Dios no sólo crecían más rápido en Montevideo y su departamento circundante, Canelones, sino que la mayoría de las nuevas obras se abrían en esta zona.  Para Montevideo y tres departamentos vecinos, las Asambleas tenían un sólo distrito; que para Enero de 1989 se dividió en tres.

 

La personería jurídica


Los primeros pasos para obtener la Personería Jurídica se dieron en el año 1953, en la segunda Asamblea General de lo que en aquel entonces se llamó Unión de las Asambleas de Dios en el Uruguay, en la ciudad de Paysandú. Sin embargo esta se obtuvo recién el 5 de Setiembre de 1968, durante el período en que Jorge Dagys fue Superintendente. Desde entonces nuestra denominación está inscripta en el Ministerio de Educación y Cultura como la Asociación Civil “Concilio General de las Asambleas de Dios en el Uruguay”.

Actividades

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