Jueves, Septiembre 09, 2010
   
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Una visión más allá de nuestra propia vida

 

Damos gracias a Dios por todo lo que ha hecho y continuará haciendo en nuestras vidas, especialmente por su amor, misericordia y el privilegio de ser sus hijos y poder acercarnos a Él para entender su corazón. Su compasión por los necesitados es tan grande que no podemos sentir como Él siente. Nuestra visión, aunque limitada, nos lleva a compartir la compasión y el amor de Dios por los necesitados y los no alcanzados.

El misionero David Botelho expresa, en uno de sus libros, este pensamiento: “Alguien oró: ‘Dios tenga misericordia de los perdidos!’ La respuesta fue: ‘Ya tuve misericordia, ahora usted necesita tener’.”

Es una reflexión que nos hace pensar. Oramos pidiendo la misericordia de Dios, pero ¿qué hacemos nosotros por los necesitados y no alcanzados?

Enfocando específicamente a los niños, hay millones de ellos que sufren alrededor del mundo sin hogar, alimento, educación; prostituyéndose, drogándose, robando y viviendo en las calles. Es alarmante la cantidad de niños que huyendo de la pobreza o de sus hogares rotos, viven vagando por las calles, enfrentando riesgos, violencia, ultrajes, prejuicios y enfermedades. Es aún más alarmante que estos niños en su gran mayoría sean ignorados, no solo por el mundo, sino también por la iglesia.

Ejemplificar amor y esperanza no es algo que se logra rápidamente. Se requiere más que dar a los niños ropa, comida y una oración una vez a la semana en la escuela bíblica.

Jesús dijo: “Porque tuve hambre, y me diste de comer; tuve sed, y me disteis de beber… estuve desnudo, y me cubristeis; enfermo, y me visitasteis;…” (Mateo 25:35-36). También dijo: “… de cierto os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mi lo hicisteis.”.

A muy temprana edad muchos de estos niños son profundamente perturbados por sus experiencias, emocional y espiritualmente. Solo Jesús redime a estos niños de las maldiciones y fortalezas demoníacas y sana sus heridas. Pero nosotros podemos dar amor, educación y un nuevo hogar. La iglesia es el recurso más importante para confrontar a los males sociales y espirituales de este tiempo. Si la iglesia falla en acercarse a éstos niños, alguien lo hará; y puede que sea para traficar drogas, prostituirlos, robar o practicar crímenes.

En Río Branco puede que el problema de los niños de la calle no sea tan grave cuanto en las grandes ciudades de América Latina, pero ya es notable. Hay un gran número de niños en las calles pidiendo, adolescentes robando, sin hablar de los problemas de drogas y prostitución, que porcentualmente conforman valores importantes dentro de esa sociedad. Muchos niños viven en hogares desarticulados, envueltos en vicios, hechicería, pobreza y abandonados por el padre o la madre.

Hace algunos años, Dios ha tocado el corazón del Pastor Wiltelmer Silvera y algunos hermanos de la congregación “Templo Emanuel”, de Río Branco, principalmente de Monica Jackson, en cuanto a la vida y necesidades de estos niños. Este creciente sentir ha tomado nuestros corazones y nos ha llevado a crear el proyecto de un hogar de niños aquí en la ciudad.

Sabemos que es un proyecto posible y realizable con la ayuda de todos. Es también del interés comunitario, pues los niños antes abandonados dejarán de ser un problema social. ¿Qué propósito tiene Dios para cada uno de ellos? Pueden ser los futuros líderes, ministros de Dios, empresarios, profesionales; solo necesitan una dirección sana en sus vidas.

A corto plazo pretendemos implantar un hogar, donde niños antes abandonados, entregados a los malos tratos, vicios, prostitución y delincuencia, tengan una oportunidad de formarse como ciudadanos. Para tal cosa, recibirán además de un hogar y alimentación digna, educación, amor, afecto, protección, una familia, y más que eso, el trato de Dios en sus vidas.

En este momento, contamos con un área territorial de 2,5 hectáreas. Ubicado en el Km. 2,5 de la ruta 18, la cual une Río Branco y el balneario Lago Merín. Cuya infraestructura se encuentra en proceso de edificación: Son 682 m² construidos, que tendrán capacidad para atender hasta 60 niños en régimen interno, además de un amplio terreno. En este momento, marzo de 2010, tenemos cuatro niños a nuestros cuidados.

Para concluir dicho proyecto necesitamos recursos humanos, principalmente mano de obra capacitada, así como materiales para la construcción y recursos económicos para terminar el edificio y llenarlo con todo lo necesario para que el hogar funcione plenamente.

Contamos con personería jurídica aprobada en carácter de ONG.

Tenemos la seguridad de que el Señor acompaña cada paso de este sueño que ya comenzó a realizarse.

Contamos con vuestro apoyo a nuestro trabajo de restaurar y reconstruir las vidas de estos niños.

 

Contactos:

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Templo Emanuel (afiliado al Concilio General de las Asambleas de Dios del Uruguay)

Rio Branco, Cerro Largo - Uruguay


Pastor Wiltelmer Silvera (presidente de la ONG “Hogar Lucero”)

Tel.: 0675 2774 / 094427247


Zelair Malheiros (secretaria de la ONG “Hogar Lucero”)

Tel.: 099051065 / 095594050

 

Actividades

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